Queridas familias y residentes:
Comenzamos una nueva temporada después del descanso del verano y queremos hacerlo con un abrazo grande, cálido y lleno de gratitud. Septiembre siempre trae consigo ese aire de renovación que nos invita a volver a lo esencial: a la vida compartida, a la cercanía y a la alegría sencilla que nace de estar juntos.

En nuestra residencia, este regreso tiene un sabor especial, porque cada reencuentro es un regalo y cada gesto de cariño fortalece la gran familia franciscana que formamos.

Durante el verano hemos vivido momentos hermosos. Muchos de nuestros residentes han recibido más visitas, han disfrutado de más paseos y de conversaciones al aire libre… Momentos que nos recuerdan aquellos veranos de antes, cuando las vacaciones significaban ir a casa de los abuelos.
Allí aprendimos valores que hoy siguen siendo luz: la paciencia, la ternura, la fe vivida sin prisa, el respeto y la gratitud. Nuestros mayores fueron y siguen siendo maestros de vida, y cada encuentro con ellos nos devuelve a ese hogar donde todo se hacía con amor.
Un nuevo tiempo para compartir
Deseamos de corazón que todas las familias hayan disfrutado de unas merecidas vacaciones y hayan llegado a este mes con energía renovada. Nosotros comenzamos septiembre con ilusión y con un programa de actividades pensado para acompañar, celebrar y compartir.

A lo largo de los próximos meses viviremos talleres, encuentros y festividades que nos ayudarán a caminar juntos en espíritu franciscano: la Impresión de las Llagas de San Francisco, San Francisco de Asís, Nuestra Señora del Pilar, Todos los Santos, la Constitución, la Inmaculada Concepción y, por supuesto, la Navidad, que siempre llena nuestra casa de luz y esperanza.
Cada actividad está preparada con cariño para que nuestros residentes se sientan acompañados, activos y parte de una comunidad viva. Y, como siempre, la presencia de las familias será bienvenida: sois parte esencial de esta gran familia y vuestra cercanía hace que cada día tenga más sentido.
Gracias por confiar en nosotros. Gracias por estar, por acompañar y por compartir.
Que San Francisco, Santa Clara y Nuestra Señora del Buen Consejo nos sigan guiando en este camino de sencillez, fraternidad y paz.
La Comunidad de las Franciscanas del Buen Consejo